La Reserva de la Biosfera Terras do Miño
La Reserva de la Biosfera Terras do Miño, declarada por UNESCO el 7 de noviembre de 2002, tiene un carácter singular puesto que integra en un área de 363.669 ha diversos hábitats de montaña y fluviales, paisajes y formas del relieve, una población de unos 160.000 habitantes, y un patrimonio histórico y cultural que parte de la prehistoria y la ocupación romana hasta la actualidad. La reserva se organiza en torno a la comarca de Terra Chá y la cabecera del río Miño. En el interior hay tres áreas con figuras de protección específica, dos de ellas Lugares de Importancia Comunitaria: el complejo fluvial Parga-Ladra-Támoga y la Serra do Xistral, esta última singular por contener una importante representación de hábitats de turbera. Estos dos espacios, junto con la Zona de Especial Protección de los Valores Naturales Miño-Neira, conforman la Zona Núcleo de la Reserva. El sistema fluvial se completa con otros espacios protegidos de menor entidad, pequeños humedales como la Lagoa de Cospeito, alimentada por el río Guisande, las Lagoas de Pedroso o Riocaldo en Begonte, la Lagoa de Bardancos o Caque en Castro de Ribeiras de Lea, Veiga de Pumar en Castro de Rei y la Lagoa do Rei de Rábade.
Entre los principales hábitats representados se pueden mencionar los bosques caducifolios de Quercus robur, los bosques de ribera de Alnus glutinosa, Fraxinus excelsior y Betula celtiberica, los matorrales de zonas elevadas formados por Erica mackaiana, Ulex galli y Calluna vulgaris, o los matorrales de media altitud de Cytisus scoparius y Ulex europaeus.
El paisaje de la Reserva contiene todavía, pese a los drásticos cambios ocurridos en las últimas décadas, agrosistemas tradicionales, con pequeños enclaves de medios naturales y seminaturales. Los primeros aún muestran rasgos de la organización tradicional en forma de agras delimitadas por setos arbóreos y arbustivos, característica de las zonas de menor altitud, así como el uso para pastoreo extensivo en las zonas más elevadas. Aunque a menudo este paisaje transformado por el proceso de concentración parcelaria, un gran número de parcelas sigue conservando setos vivos de arbustos o árboles o bien cierres realizados en piedra, construidos con lajas verticales de esquisto o pizarra denominadas chantos.
La Reserva de la Biosfera también contiene un rico patrimonio cultural que incluye la mayor concentración de yacimientos paleolíticos de Galicia, un gran número de túmulos megalíticos, castros y poblados romanos (como la muralla de Lugo), edificaciones civiles y religiosas del período medieval (castillos, iglesias, monasterios y conventos, y la propia Catedral de Lugo), y edificaciones tradicionales asociadas a actividades extintas como molinos, mazos, herrerías y alfarerías.
