Al congreso han asistido unas 170 personas, entre destinatarios del programa e investigadores y técnicos interesados, y se presentaron 29 comunicaciones y 27 pósters.


Conclusiones del Congreso


Las Reservas de la Biosfera son una oportunidad de lograr de forma efectiva un modelo de desarrollo sostenible, ya que es una forma viable de cohabitación entre los ecosistemas naturales y la actividad económica productiva en un territorio.

Hay una gran diversidad de estados de gestión en diferentes reservas de la biosfera, debidos a la heterogeneidad de instituciones que promueven las iniciativas y que posteriormente gestionan estos espacios, así como al diferente estado de relación entre la actividad humana y las condiciones del medio natural en el que se asientan las poblaciones.

La cooperación entre los distintos niveles de la administración, particularmente autonómica y municipal, así como entre los departamentos de las distintas administraciones es un pilar básico para avanzar en la elaboración y desarrollo de planes de gestión. Esta cooperación debe completarse con la implicación de los ciudadanos. La participación de la sociedad civil es imprescindible para lograr la conservación de los ecosistemas y la biodiversidad, y la consecución de los objetivos de la reserva, así como para avanzar en la compatibilización del desarrollo en distintas actividades económicas.

Para ello es necesario avanzar en los programas de concienciación ciudadana, en una más intensa implicación de los sectores económicos existentes para que reorienten su actividad productiva a la producción de calidad, certificada y con denominaciones protegidas, poder competir en el mercado con otros productos y singularizarse, al mismo tiempo lograr que la calidad sea resultado de la gestión adecuada de los procesos de producción, de forma compatible con la conservación de los recursos naturales.

El Plan de Acción de Madrid para las Reservas de Biosfera (2008-2013) define a las reservas como un instrumento primordial para desarrollar y aplicar enfoques de desarrollo sostenible, impulsando la integración de la población y el medio, promoviendo el diálogo participativo, el intercambio del conocimiento y la capacidad de adaptación de la sociedad ante los cambios. Estos incluyen el cambio climático, la pérdida de la diversidad biológica y cultural, y el proceso acelerado de urbanización.

Se observa que es extremadamente necesario que cada reserva identifique su visión y misión propias, que marquen el camino a seguir. Además, los espacios designados como reservas deben trabajar en red para crear sinergias tanto en la identificación de soluciones a problemas comunes como en la búsqueda de estrategias de sostenibilidad y en la adopción de las buenas prácticas.

Finalmente, las reservas deben entenderse como ámbitos territoriales dinámicos, que deben estar continuamente reevaluándose y replanteándose el modo de relación entre la actividad humana y el medio en el que se asientan las poblaciones de acuerdo con el modelo definido de visión y misión, y que se plasma en la evaluación periódica realizada por la UNESCO cada 10 años. La evaluación, en la que se compare el estado actual con el estado de origen, debe servir para medir el grado de cumplimiento de los objetivos y de servir a la misión que se ha definido. El esfuerzo de implicar a los actores sociales locales, de elaborar la propuesta de candidatura y de que ésta sea aprobada es muy elevado, por lo que el coste de dejar de ser reserva de la biosfera no es comparable.

De este modo las reservas de la biosfera deben entenderse desde un punto de vista estático sino como un proceso continuo de adaptación.


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